El cielo primaveral

Es costumbre aguardada, reposarse a media tarde en algún césped autorizado de los parques urbanos en las ciudades galas, populares en los primeros domingos de la primavera.

La humedad de las estaciones precedentes, crece un  verde mullido, en el que hundir el cuerpo a reposar, mirando al cielo a través de los marcos formados por ramas que empiezan a brotar.

Primavera Paris

París, 2013

Primavera Rennes

París, 2013

Hay veces en las que, cierta nube intercepta los rayos de sol y convierte la agradable brisa en una ráfaga de viento frío; la sensación térmica refresca hasta erizar la piel. Entonces algunos, los tenaces, esperan a que pase, y otros… se van.

Carteles de Bollywood, el souvenir de la India

Bollywood posters cabecera

Bollywood, del juego de palabras entre Bombay y Hollywood, es el nombre dado a la industria cinematográfica india ubicada en Mumbai, cuyas películas son un componente fundamental de la cultura popular del subcontinente indio.

Los carteles se empezaron a utilizar como soporte publicitario para el cine de Bollywood y clásico indio en los años 20. Estas piezas extraordinarias reflejan un estilo kitsch con una explosiva mezcla de colores. Son piezas únicas que han pasado a decorar numerosos hogares con su explosiva fusión original, como una obra para coleccionistas de antigüedades y arte retro, cinéfilos, amantes del arte y diseñadores curiosos.

Puedes ver una muestra de una cincuentena de antiguos carteles de películas de Bollywood y cine clásico indio de los años 50 a los 80, en este blog: https://travelmemorabilia.wordpress.com/

Si te interesa adquirir alguna de estas piezas únicas de cine de Bollywood, ponte en contacto con nosotros aquí. o síguenos en Facebook.

El patrimonio del centro de Vietnam: Hué, Hoi An y My Son

Cartas de un largo viaje en el Sudeste Asiático: día 70

Este centro geográfico, es también cultural, pues alberga tres Patrimonios de la Humanidad: la Antigua Ciudad de Hoi An, el Santuario My Son y el Conjunto de Monumentos de Hué.

Hoi An (Faifo)

Entre los siglos XV y XIX fue un puerto comercial del pueblo Champa, y en la ciudad convivieron pueblos provenientes de diversas culturas, de lo que es reflejo su arquitectura de una peculiar combinación de estilos extranjeros y autóctonos. Monumentos del centro histórico de esta ciudad portuaria, están hoy en exposición, como: el emblemático puente cubierto japonés, que unía el barrio nipón al barrio chino y cuyas estatuas a ambos lados indican que fue acabado, en el año del Perro a finales del siglo XVI; la vieja casa Phung Hung, construida en 1780 sobre ochenta pilares de madera que es reminiscencia del mestizaje de culturas con englobando los estilos arquitectónicos vietnamita, chino y japonés; la casa comunal cantonesa (de la Congregación china Quang Dong) con bajorrelieves y pinturas tradicionales chinas; la casa sino-vietnamita de Tan Ky del siglo XVIII; o la capilla de la familia Tran, regida por la treceava generación del linaje de aquel emigrante mandarín que la erigió.

A un agradable paseo en bicicleta desde esta ciudad costera, después de atravesar los anchos campos de arroz, se extienden dos playas magníficas: An Bang y Cua Dai.

Hoi An, Vietnam, 2012

Hoi An, Vietnam, 2012

My Son

A 40 kilómetros de Hoi An se encuentra el santuario de My Son, centro religioso y político de la civilización Champa, entre los siglos IV y XIII. Este conjunto de templos dedicado a Shiva, es un ejemplo excepcional de la introducción de la arquitectura hinduista en Asia Sudoriental. Los bombardeos americanos arrasaron parte de las alrededor de setenta obras arquitectónicas, al servir estas ruinas de guarida al Viet Cong, de los que una veintena de edificios resisten en buen estado. Estos vestigios son el testimonio artístico más importante del Reino Champa. El misterio arquitectónico de la anexión de los ladrillos rojos por sus maestros, ha dado lugar a numerosas teorías que no han conseguido descifrar con certeza el “cemento milenario” que hace que estos templos-torre sigan en pie hoy en día.

Hué

Un tren une Da Nang y Hué, por el litoral. Las vistas al mar merecen este trayecto a la antigua capital imperial de la dinastía Nguyen. La ciudadela, las tumbas reales, los monumentos y pagodas en ambas orillas del río de los Perfumes que atraviesa Hue, prueban la grandeza de este centro político, cultural y religioso del Vietnam unificado desde 1802 hasta 1945. El Emperador Gia Long construyó la Ciudadela de Hue en 1805; la imponente puerta sur es un ejemplo de arquitectura defensiva asiática y da acceso a esta extensa fortaleza que cerca entre sus murallas la Ciudad Imperial, la Ciudad Púrpura Prohibida y la Capital, además de templos, el teatro real, una biblioteca, miradores, jardines y palacios.

Los templos de Angkor

Cartas de un largo viaje en el Sudeste Asiático: día 55

Descubiertas entre las malezas de un bosque tropical, estas ruinas de templos majestuosos constituyen el asentamiento más significativo de la arquitectura jemer, compuesto por las obras maestras más grandiosas del Sudeste Asiático.

Angkor Wat, templo dedicado a Vishnu, en Siem Reap, Camboya, 2012

Angkor Wat, templo dedicado a Vishnu, en Siem Reap, Camboya, 2012

El lago Inle

Cartas de un largo viaje en el Sudeste Asiático: día 40

Partimos hacia el sur en un bote alargado que salpica una cola de agua. Sentada en una silla ajustada entre dos tablones, veo encoger las Guesthouse y restaurantes del complejo turístico de Nyaung Shwe. Cegada por la luz temprana, vuelvo la vista: el color del lago se fusiona con la bruma, las montañas y el cielo, en un mismo tono gris azulado. En el horizonte, únicamente atisbo las siluetas de los madrugadores pescadores faenar, y su estilo de remo distintivo: en equilibrio con un pie en el borde de la popa, con la otra pierna apoyada en el extremo inferior del remo, impulsan la prolongada embarcación.

La elevada altitud hiela la mañana y la humedad del lago cala hasta los huesos. Por suerte, el curtido patrón nos da un mantón tupido, para resguardarnos. Al bramido de la motora sigue un revoloteo de gaviotas; aguardan a que los pasajeros les lancen migas de pan. Pronto abandonan su persecución al no ver llover alimento.

Transcurrida un hora de trayecto, el barquero hace una primera escala en un mercado matinal, que rota cada día entre cinco pueblos y al que se acercan para la compraventa de bienes, los habitantes del lugar. La mayoría son Intha (hijos del lago), pero también Shan, Pa-o y otras etnias conviven en los numerosos pueblos, a lo largo de los más de veinte kilómetros de longitud del lago.

Pronto debemos volver a la barca, para dirigirnos a la próxima parada de esta excursión: la pagoda Hpaung Daw Oo. Donde se guarecen cinco bustos dorados, estas imágenes de Buda engordan año tras año, a medida que los feligreses les van pegando hojas de oro. Durante el festival anual, celebrado entre los meses de septiembre y octubre, cuatro de estas figuras navegan en una pagoda flotante, pasando una noche y un día en cada pueblo en procesión. Una exposición fotográfica en este templo, relata la historia de cuando solían ser cinco, las imágenes transportadas en las festividades. Hasta los años 1957 y 1965, cuando el hundimiento de la pagoda flotante en la que viajaban de pueblo a pueblo, resultó en la pérdida de una de las imágenes que, misteriosamente, reapareció días más tarde en el monasterio representada con algas. Después de este suceso, decidieron llevar a las celebraciones, sólo las cuatro imágenes que quedaron a bordo.

Sin evitar la parada para almorzar en un restaurante para turistas y picar una ensalada de patata cruda con cacahuetes, reanudamos la excursión con una visitas obligadas a los talleres de artesanía locales. A pesar de su intención comercial, es interesante ver como elaboran la orfebrería, los textiles con seda del tallo de la flor de loto originaria del lago, o tratar de intuir, sin éxito, el aroma a vainilla y otros sabores del tabaco artesanal.

Antes de la marcha del sol, la gente retorna a flote o por las callejuelas de tablones a sus hogares. Las madres y familiares de niños y niñas, aguardar en una barca a que abran las puertas de la escuela. Mientras los pescadores de algas, recogen del fondo, no tan profundo, los últimos montones, para cargarlos en su batel que, apenas un par de centímetros, evitan de ser hundido. En estos terrenos pantanosos, hay una importante actividad agraria, entre sus canales, se esconden largos pasillos de jardines flotantes. El patrón nos invita a empaparnos las zapatillas, con un salto a estas alfombras de cultivos.

Me ensimismo con la puesta de sol, perpleja e inundada, una vez más, por ver a poblaciones persistir rodeadas de agua, sin que esto sea un inconveniente del día a día, sino su fundamento. He de desembarcar y poner los pies en el suelo, para volver al albergue, donde recobro fuerzas  para el largo camino que empieza mañana, mientras escribo esta carta.

Boga y boga en el lago Inle, Myanmar, 2012

Boga y boga en el lago Inle, Myanmar, 2012

Bagan: un jardín de templos

Cartas de un largo viaje en el Sudeste Asiático: día 36

 

A Bagan llegamos en el preludio de la noche, a bordo de un ferry que zarpó muchas horas antes, en la oscuridad de Mandalay. Desde el albor templó el aire en la cubierta de la embarcación sin resguardo, que navegó por el río Ayeyarwady (Irrawady), mientras el sol completaba su función; el té con leche y tentempiés alentaron esta pausada travesía, hasta atracar en nuestro destino.

Cuando el día siguiente amaneció, me hice con una bicicleta con la que transitar por una meseta árida, seguida por una polvorosa estela, entre los rojizos templos budistas y apercibí: “parecen brotar como flores amanojadas, entre la verde espesura, formando un ramo casi milenario”.

Como antigua capital del primer imperio Birmano, en el año 1057 el rey Anawrahta hizo de Bagan un centro espiritual budista, y nombró oficial esta religión para unificar su Estado. Desde entonces la llanura se fue llenando con miles de templos, hasta su declive a finales del siglo XIII d. C. Muchas de estas estructuras no resistieron el abandono por parte de sus gobernantes, por miedo a una invasión china; ni los saqueos, atribuidos a los mongoles de Gengis Kan; o las luchas posteriores entre los shan, mon y bamar; además de las adversidades del tiempo, como el terremoto de 1975.

Nada queda de los antiguos palacios y monasterios construidos en madera pero, después de los trabajos de restauración, se pueden visitar hoy más de un millar de stupas, pagodas y templos en este recinto arqueológico. Los conserjes permiten el acceso a los espacios cavernosos del interior, para contemplar los frescos antiguos escondidos. Cuando templa la luz del día, resarce la calidez de la jornada, para ir al exterior de las estructuras piramidales y trepar por sus escalinatas. Desde lo alto se contempla un paisaje al que rendir culto.

Bagan, Myanmar, 2012

Bagan, Myanmar, 2012

Little Koh Chang, la isla secreta

Cartas de un largo viaje en el Sudeste Asiático: día 17

La pequeña isla Elefante remoja en el mar de Andamán su playa negra, colmada de espirales de bolas de arena, esculpidas por los cangrejos artesanos. Es un remanso redimido de la plaga del turismo en masa y la californication que embrolló a Tailandia hace ya mucho tiempo. Sin embargo, la marea salvó este escondite que sus visitantes asiduos evitan divulgar.

Desde la orilla poniente, cuando el sol despide el día, emerge de las profundidades, la silueta de la costa birmana, engalanada con los farolillos de los barcos pesqueros. Salen a alta mar y a babor nos ven diminutos, a los fugaces isleños.

Little Koh Chang, cerca de Ranong, Tailandia, 2012.

Little Koh Chang, cerca de Ranong, Tailandia, 2012.