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Changing patterns

This photo project documents the day-to-day work at the skills learning centre for women set up by the NGO Mera Parivar in Rajiv Nagar, a locality in the fast-growing city of Gurgaon, India. The people who lives in this area generally come from other States in search of a job and they stay near to construction sites and factories.

The Women Empowerment project of Mera Parivar aims to raise awareness among families and society for the labor inclusion of women.

Over hundred women are currently attending the courses where they learn sewing skills, designing, hairdressing and computer skills. There is also a nursery and a Mahila Mandal, a women´s group that gathers weekly to discuss on various issues focusing on the betterment of their community. They also seek to foster women’s empowerment through dialogue, organisation and peer mediation.

‘Changing patterns’ pretends to draw attention to the several projects of Mera Parivar and its battle against exclusion and discrimination of women in India.

 

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Nordeste de la India

El Nordeste de la India, es también conocido como las Siete Hermanas (Seven Sister States), debido al número de estados que lo conforman: Arunachal Pradesh, Assam, Meghalaya, Manipur, Mizoram, Nagaland y Tripura.

La región tiene una población predominantemente tribal, con una rica diversidad étnica y religiosa, formada por numerosos grupos con lenguas y dialectos propios, así como costumbres y tradiciones ancestrales. El resultado de la división actual, fue a causa de decisiones políticas del gobierno nacionalista indio y la reorganización de los estados a lo largo de líneas étnicas y lingüísticas que llevaron a cabo.

En diciembre de 2011, fueron nueve días el tiempo del que disponíamos para explorar esta región, atraídos por su naturaleza y culturas con identidad propia.

ASSAM

El aeropuerto internacional Lokpriya Gopinath Bordoloi en Guwahati es normalmente la vía de entrada aérea, con conexiones a Delhi, Kolkata, Bangkok y otras ciudades.

Guwahati

En el centro de la ciudad, la plaza Paltan Bazaar es el sitio de paso obligado para el viajante, con la estación de tren y la parada de autobús, es el punto de partida a las diversas ciudades de la región.

Assam se extiende a los largo de un valle en la ribera del Brahmaputra, de lado a lado de las Siete Hermanas. Popular por la producción de té, las abundantes plantaciones conforman el frondoso paisaje del lugar, donde las recolectoras llenan sus cestas con las hojas de este preciado arbusto.

Assam, 2011

Assam, 2011

Safari en elefante en el Parque Nacional de Kaziranga

En las extensas llanuras de Kaziranga habita el  rinoceronte indio (Rhinoceros unicornis). En el censo de marzo de 2013, contaron una población de 2329, a pesar de los cazadores furtivos, una cifra que incrementó el recuento en 39 de este gran unicornio, respecto al último de hace dos años. Este santuario de vida salvaje ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El primer safari en elefante comienza a las 5 de la madrugada. La oscuridad y la bruma te introducen en la inmensidad de la naturaleza, al ritmo del balanceo del paso firme de los elefantes que avanzan por los prados encharcados sigilosamente. Los paquidermos guiados por su cornaca, se acercan en corro a los rinocerontes y recorren senderos desde donde poder avistar otras especies como ciervos, búfalos y aves, que pueblan el terreno pantanoso, así como el tigre de bengala. Pensar que éste último esté al acecho añade excitación a la experiencia, sin embargo divisar este gran felino solitario es algo excepcional.

Información práctica: el parque abre entre los meses de noviembre y abril, siendo enero y febrero los meses con mejor visibilidad.

kaziranga

TRANSPORTE

Desde Guwahati a Kaziranga: la parada de autobuses está en la estación de Paltan Bazar. Hay líneas regulares, pero lo mejor es ir por la mañana, pues avanzado el día la frecuencia es irregular y pueden cancelarse trayectos si no hay gente suficiente.  La duración es de seis horas.

ALOJAMIENTO

A poco más de un kilómetro de distancia de la parada de autobús en la carretera principal en Kaziranga, se extiende un complejo turístico que dispone de una gran cantidad de hoteles. En el mismo centro de esta urbanización vacacional, hay una oficina donde reservar el safari, en todoterreno o elefante, para el próximo día.

NAGALAND

Kohima

A principio del mes de diciembre, tiene lugar todos los años el festival Hornbill.

Este festival es en sí, una muestra de la riqueza cultural y de tradiciones de las tribus y pueblos naga que conforman esta región, quienes dan a conocer sus costumbres a través de actuaciones durante esta ceremonia. En el anfiteatro se suceden las representaciones como danzas, escenificaciones de las técnicas tradicionales de pesca comunitaria, como la del pueblo Sumi, que captura la pesca remojando una planta toxica (ayichi) en el agua, o la ceremonia para invocar la lluvia necesaria para los cultivos. Aunque pervivan algunas costumbres arraigadas, quedaron atrás los días en los que estos pueblos guerreros, durante las batallas, cortaban las cabezas de los vencidos, exponiéndolas en los soportales como advertencia al enemigo.

También hay una sección dedicada a la literatura autóctona en la que destacan historias, leyendas y canciones que se fueron transmitiendo de forma oral y ahora se recogen en libros como el “Naga Folk Tales Retold” de la novelista naga Easterine Iralu. En la conferencia a la que asistí reflexionaban acerca de “la pérdida de la rica literatura oral, a causa del progreso”.

Gastronomía: La grasa de cerdo y el pimiento chile (bih jolokia), con fama de ser el más picante del mundo, tienen una promoción particular en el evento. Y el plato típico del festival se compone de arroz y carne de cerdo con verduras, servido en hojas de banana, que se acompaña con cerveza blanca de arroz (zutho). Aunque también se venden palomitas y otros piscolabis.

El Hornbill, una especie protegida

El festival debe su nombre a una especie de ave protegida: el Hornbill (bucerotidae), en peligro de extinción, debido a la pérdida del hábitat y la caza furtiva. Su grandeza, esplendor y agilidad han sido siempre admiradas por los naga, con representación en su cultura, folclore y canciones. La preocupación por la desaparición de esta especie, ha dado lugar a iniciativas como las de este evento para que corra la voz de la importancia de promover su preservación.

El night bazar en Kohima

Pasadas las cuatro de la tarde, el festival va perdiendo fuerza y la gente peregrina bajando hacia el centro de Kohima. La calles y carretera principal de esta ciudad zigzaguean en la cresta de una montaña; al caer la noche empieza en el céntrico night bazar, a lo largo de una avenida, en los concurridos puestos se cocinan una diversidad de platos sabrosos, como el sticky rice o brochetas de carne churruscadas y pescado. El ambiente animado, de gente paseando y picando de las parrillas, alegra hasta completar el día.

TRANSPORTE

Desde Guwahati a Nagaland, es mejor ir en tren hasta Dimapur, el trayecto es más ameno y rápido, además la ruta desvela paisajes magníficos. Después, desde la estación de tren de Dimapur, donde los extranjeros deben registrar su llegada en la oficina de la policía, se puede subir a Kohima en sumo compartido, el popular monovolumen utilizado para el servicio de taxi compartido en las regiones montañosas en India, en un tiempo inferior a dos horas.

ALOJAMIENTO

Hay un albergue a un paseo de veinte minutos del sitio del festival Hornbill. Mientras en el centro de Kohima son varias las opciones de alojamiento, pero es necesario el transporte en taxi hasta el festival.

MEGHALAYA

Shillong, la capital actual de Meghalaya ostenta en su centro un bullicioso gran bazar, siendo el corazón comercial, que palpita gracias a sus numerosas tiendas, restaurantes y hoteles. Se respira más tranquilidad en el lago artificial Ward’s Lake, adornado con un lucido puente y un florido jardín en derredor. Cerca se encuentra la catedral All Saints con un emblemático estilo arquitectónico. En esta antigua capital de la provincia de Assam del Imperio Británico, se pueden ver ejemplos de arquitectura colonial, como en casi todas las estaciones de montaña indias y antiguas capitales de Raj británico.

Excursiones

Los terrenos montañosos de la apodada “Escocia del Este”, acogen varias cascadas como las Elephant Falls (a 12km) o Bishop & the Beadon Falls. El cercano inmenso lago Umiam (a 15km), formado tras la construcción de una presa, es una reserva con una gran afluencia turística como lugar de picnic, donde se pueden también practicar deportes acuáticos. Otro sitio de interés es el mirador (view point) en Shillong Peak, (a 10km) con un paisaje asombroso a dos mil metros de altura.

Sohra o, con el nombre colonial, Cherrapunjee sita en una cobriza meseta rocosa en las montañas Khasi (Khasi Hills), como belvedere de las llanuras de Bangladesh. Desde la cima se pueden admirar vertiginosas cascadas, como las Nohkalikay Falls a 4 km del mercado central. Y, en dirección opuesta por la carretera principal se pueden visitar la cuevas Mawsmai y sus imponentes monolitos en la entrada.

Descendiendo 14km por la serpenteante carretera hasta Mawshamok, y seguir a pie hasta Tyrna y seguir por varios miles de escaleras hasta lo más profundo de la estrecha concavidad del valle marcado por el río, donde está la población de Nongriat, están los mágicos puentes. Tener un clima de los más extremadamente húmedos del planeta, hace que las raíces de los ficus elastica se dilaten, particularidad que los lugareños aprovechan para crear puentes y facilitar el paso entre aldeas repartidas en ambas laderas montañosas y poder así atravesar el río a varias alturas de su recorrido.

El río es también espectacular, de color azul celeste, parece invertir la gravedad, podría haberme pasado el día con todos mis sentidos puesto en el curso del agua, remojando los pies, y tan sólo escuchando el golpeteo de la corriente, provocado por el desnivel de las rocas. Pero los árboles son los protagonistas de esta biosfera tan particular,  y la razón principal por la que seguimos subiendo y bajando pendientes.

Living root tree, Cherrapunjee, 2011

Living root tree, Cherrapunjee, 2011

Estos puentes creados por las tribus Khasi son ejemplos sorprendentes de bioingeniería. Creados cuidadosamente durante años, guiando las raíces de los árboles.

TRANSPORTE

Desde la estación de Paltan Bazar (Guwahati), hay líneas de autobuses regulares y sumos compartidos que suben a Shillong. Se puede ir únicamente por carretera y son cuatro horas de curvas montañosas y en mal estado, además, debido a la gran afluencia de camiones, los atascos pueden sumar varias horas hasta llegar al destino. Aunque esto resulte tedioso, el esfuerzo se ve recompensado al llegar.

Cherrapunjee, localmente conocido como Sohra, está a 56 km de Shillong, se puede hacer el trayecto en Sumo compartido (desde el Bara Bazaar), en taxi o en los diferentes tour organizados que ofrecen los hoteles y agencias en Shillong.

ALOJAMIENTO

Tanto en el centro de Shillong como en Sohra, son abundantes las opciones de alojamiento, en ésta última han apostado notablemente por el ecoturismo.

¿Y los otros cuatro estados?

Espero poder completar esta guía de viaje, sobre todo con información acerca de Arunachal Pradesh, y también de Manipur, Mizoram y Tripura. Dejamos por ver el resto de estados por falta de tiempo, pero sobre todo por ser áreas restringidas, para las que hace falta solicitar permisos como el RAP o PAP, y son ciertamente inestables.

En esta región fronteriza y separada del resto de la India, excepto por el estrecho corredor de Siliguri que la conecta al resto del territorio, además de un abandono y discriminación por parte del sistema imperante a las minorías de esta zona, sobre todo en estos cuatro estados sufren una fuerte represión policial. Las autoridades indias, para combatir la lucha de los grupos secesionistas, amenazan los derechos universales de los habitantes de esta región, con la aplicación de la AFSPA (Ley de Poderes Especiales para las Fuerzas Armadas), legislación que desde 1958 autoriza a las fuerzas armadas a disparar, arrestar e incluso matar a cualquier civil que consideren sospechoso de insurgencia.

Desde hace años se ruega la derogación de esta ley por la población y activistas como Irom Sharmila, quien lleva desde 2000 luchando con una huelga de hambre por la defensa de los derechos de las personas en el estado de Manipur.

Vietnam en el cine

El relato hollywoodiense, desde el punto de vista del invasor, ha destacado en numerosas ocasiones los horrores de la guerra entre Vietnam y los Estados Unidos (1964-1975) con clásicos como Apocalypse Now (Coppola, 1979), Platoon (Stone, 1986) y Full Metal Jacket (Kubrick, 1987).

Sobre la época anterior, en Indochina (Regis Wagnier, 1992), desde una perspectiva colonialista, se relata la historia de una heredera de una plantación de caucho y de su hija adoptiva, en los últimos años de la colonización y de la rebelión comunista contra Francia. La guerra, su amor por un mismo hombre y el fin de la Indochina Francesa, les hará recorrer Vietnam por caminos opuestos, desde Saigón a la Bahía de Halong.

La película El olor de la papaya verde (1993), del director vietnamita Anh Hung Tran, muestra la situación de la mujer en el Saigón de los años 50, a través la vida de una niña empleada como sirvienta en el seno de una familia de la ciudad.

Bahía de Halong, Vietnam, 2012.

Bahía de Halong, Vietnam, 2012.

En lugar de palomitas

Mientras los menos escrupulosos pueden abrir el apetito con una fritanga de insectos; ningún viajero cinéfilo debiera resistirse al verdadero lujo asiático: la fruta. Una ensalada de papaya verde para evocar Vietnam, o volver con el paladar a Myanmar, con un zumo de aguacate; y a Tailandia, al saborear la fruta del dragón. Por parafrasear a Eliane en Indochina: poca comparación merece la insulsa manzana, con el sabor del mango.

El patrimonio del centro de Vietnam: Hué, Hoi An y My Son

Cartas de un largo viaje en el Sudeste Asiático: día 70

Este centro geográfico, es también cultural, pues alberga tres Patrimonios de la Humanidad: la Antigua Ciudad de Hoi An, el Santuario My Son y el Conjunto de Monumentos de Hué.

Hoi An (Faifo)

Entre los siglos XV y XIX fue un puerto comercial del pueblo Champa, y en la ciudad convivieron pueblos provenientes de diversas culturas, de lo que es reflejo su arquitectura de una peculiar combinación de estilos extranjeros y autóctonos. Monumentos del centro histórico de esta ciudad portuaria, están hoy en exposición, como: el emblemático puente cubierto japonés, que unía el barrio nipón al barrio chino y cuyas estatuas a ambos lados indican que fue acabado, en el año del Perro a finales del siglo XVI; la vieja casa Phung Hung, construida en 1780 sobre ochenta pilares de madera que es reminiscencia del mestizaje de culturas con englobando los estilos arquitectónicos vietnamita, chino y japonés; la casa comunal cantonesa (de la Congregación china Quang Dong) con bajorrelieves y pinturas tradicionales chinas; la casa sino-vietnamita de Tan Ky del siglo XVIII; o la capilla de la familia Tran, regida por la treceava generación del linaje de aquel emigrante mandarín que la erigió.

A un agradable paseo en bicicleta desde esta ciudad costera, después de atravesar los anchos campos de arroz, se extienden dos playas magníficas: An Bang y Cua Dai.

Hoi An, Vietnam, 2012

Hoi An, Vietnam, 2012

My Son

A 40 kilómetros de Hoi An se encuentra el santuario de My Son, centro religioso y político de la civilización Champa, entre los siglos IV y XIII. Este conjunto de templos dedicado a Shiva, es un ejemplo excepcional de la introducción de la arquitectura hinduista en Asia Sudoriental. Los bombardeos americanos arrasaron parte de las alrededor de setenta obras arquitectónicas, al servir estas ruinas de guarida al Viet Cong, de los que una veintena de edificios resisten en buen estado. Estos vestigios son el testimonio artístico más importante del Reino Champa. El misterio arquitectónico de la anexión de los ladrillos rojos por sus maestros, ha dado lugar a numerosas teorías que no han conseguido descifrar con certeza el “cemento milenario” que hace que estos templos-torre sigan en pie hoy en día.

Hué

Un tren une Da Nang y Hué, por el litoral. Las vistas al mar merecen este trayecto a la antigua capital imperial de la dinastía Nguyen. La ciudadela, las tumbas reales, los monumentos y pagodas en ambas orillas del río de los Perfumes que atraviesa Hue, prueban la grandeza de este centro político, cultural y religioso del Vietnam unificado desde 1802 hasta 1945. El Emperador Gia Long construyó la Ciudadela de Hue en 1805; la imponente puerta sur es un ejemplo de arquitectura defensiva asiática y da acceso a esta extensa fortaleza que cerca entre sus murallas la Ciudad Imperial, la Ciudad Púrpura Prohibida y la Capital, además de templos, el teatro real, una biblioteca, miradores, jardines y palacios.

Los templos de Angkor

Cartas de un largo viaje en el Sudeste Asiático: día 55

Descubiertas entre las malezas de un bosque tropical, estas ruinas de templos majestuosos constituyen el asentamiento más significativo de la arquitectura jemer, compuesto por las obras maestras más grandiosas del Sudeste Asiático.

Angkor Wat, templo dedicado a Vishnu, en Siem Reap, Camboya, 2012

Angkor Wat, templo dedicado a Vishnu, en Siem Reap, Camboya, 2012

Caminata de Nyaung Shwe a Kalaw

Cartas de un largo viaje en el Sudeste Asiático: días 41-43

Setenta kilómetros a pie

Día 41

Emprendemos el camino y dejamos el lago Inle a nuestras espaldas, para ir campo a través, entre cultivos, hasta alcanzar una pequeña población. El guía nos invita a entrar a una pequeña plaza cercada, un santuario compuesto de varios adoratorios. Sin querer, nos pone a prueba y pregunta:

– ¿Habéis oído hablar de los treinta y siete nats?

Una afirmación poco contundente por nuestra parte le hace proseguir:

– Son espíritus venerados en la religión budista birmana, y éste es un santuario dedicado al nat guardián de este pueblo.

Tras esta pequeña lección religiosa, recuperamos fuerzas para el siguiente trecho, a la sombra rala de un árbol de flores rojas. A medida que remontamos, los prados sembrados del paisaje, son sustituidos por rocas y tierra cobriza; en el aire más fresco, la montaña desprende un aroma de pino. Al torcer la vista, en el acantilado queda el inmenso lago Inle, reducido a una pequeña mancha estancada en el valle.

Una pista nos lleva hasta el primer alto de la expedición, entre la espesa polvareda que levantan los pocos vehículo al pasar, a modo de anuncio de nuestra cercanía a la población, nos adelantan a paso ligero gente del lugar, mientras cargan dos cubos de agua, con una caña de bambú a modo de balanza.

– Estamos en la época seca del año y deben recolectar el agua de un pozo común, rellenado en la temporada de lluvias. – nos aclara el guía.

Nos acomodamos en un monasterio budista para pasar la noche. Un monje custodia el edificio y además de dar asilo a visitantes, tutela a un grupo de novicios. Durante su infancia, los niños suelen pasar por un monasterio, algunos se quedan una semana y otros toda su vida, pues constituyen la única alternativa como centros de enseñanza, para las familias sin recursos suficientes para costear la educación de sus hijos en una escuela. Las clases son impartidas por monjes y en algunos centros de la capital histórica de Rangún (Yangón), incluso enseñan idiomas, como el inglés o el francés.

Una copiosa cena y el cansancio, se cuelgan de mis párpados. Al caer la noche, una procesión de caldereros, interrumpe el silencio de la oscuridad. Celebran con cánticos la luna llena que pinta de plata la silueta del monasterio. El grupo rodea una hoguera no muy lejos, escucho el chasquido de las ramas.

Día 42

Los cánticos agudos de los niños-monje, anuncian el comienzo del día, adelantándose al sol. Un enérgico desayuno compuesto por una sopa de fideos y una sabrosa pasta de aguacate nos proporciona el empuje para seguir la expedición.

Pasamos una escuela primaria a la que llegan apresuradas niñas y niños, para formar filas en el patio y cantar un himno antes de entrar en las aulas y, acto seguido,  arrodillarse frente a una foto de la Shwedagon Pagoda y seguir con oraciones religiosas. Este ritual antecede a la enseñanza diaria.

Nos adelantan de nuevo, esta vez campesinos y sus bueyes. Rodeamos anfiteatros de campos de arroz secos y descansamos cerca del venerado árbol de Buda -así lo denomina el guía-.

Pocos pasos después de cruzar unas vías de tren, oímos el pitido de la locomotora, la maquinaria suspira vapor y traspasa veloz campos rojizos de tierra y otros dorados de cereales.

A pocos metros alcanzamos un pueblo Pa-O, con el nombre de Lamaing, desde donde subimos una fatigosa cuesta que, tras dos horas, nos eleva a una cima donde descansa otra pequeña aldea. El terreno del monasterio de paredes blancas y marcos azul celeste sirve también de plaza, donde una pandilla de renacuajos juegan alborotados. Al vernos estiran sus sonrisas entre los dos redondeles blancos pintados con Thanaka. Una niña me tira del pelo para peinarme una coleta alta, mientras otras dos curiosean uno de mis libros y esconden una pequeña pipa entre sus páginas. Con las dos manos me lo devuelven para que encuentre su pequeño obsequio, con el hallazgo despierto un coro de risas. Repetirán esta diversión incesantes, hasta su repentina huída a sus hogares, a la hora de la cena, con la puesta de sol; acción que imitamos, retirándonos al interior del monasterio.

Día 43

Una amena caminata matinal nos lleva hasta Kalaw antes del mediodía. El primer edificio que encontramos en nuestro camino es un convento, donde las monjas visten con una túnica rosa y el pelo rapado, al igual que los monjes.

En el centro de Kalaw se desplega un gran mercado en el que merodeamos hasta la hora de subir a un autocar, que nos llevará de vuelta a Rangón, pasando por la capital fantasma de Naypyidaw. Me acomodo, rendida de agotamiento, con la satisfacción de haber superado esta larga caminata. Nos quedaban por delante unos días de esparcimiento en la playa.

Arrozales en la época seca del año, Myanmar, 2012

Arrozales en la época seca del año, Myanmar, 2012

El lago Inle

Cartas de un largo viaje en el Sudeste Asiático: día 40

Partimos hacia el sur en un bote alargado que salpica una cola de agua. Sentada en una silla ajustada entre dos tablones, veo encoger las Guesthouse y restaurantes del complejo turístico de Nyaung Shwe. Cegada por la luz temprana, vuelvo la vista: el color del lago se fusiona con la bruma, las montañas y el cielo, en un mismo tono gris azulado. En el horizonte, únicamente atisbo las siluetas de los madrugadores pescadores faenar, y su estilo de remo distintivo: en equilibrio con un pie en el borde de la popa, con la otra pierna apoyada en el extremo inferior del remo, impulsan la prolongada embarcación.

La elevada altitud hiela la mañana y la humedad del lago cala hasta los huesos. Por suerte, el curtido patrón nos da un mantón tupido, para resguardarnos. Al bramido de la motora sigue un revoloteo de gaviotas; aguardan a que los pasajeros les lancen migas de pan. Pronto abandonan su persecución al no ver llover alimento.

Transcurrida un hora de trayecto, el barquero hace una primera escala en un mercado matinal, que rota cada día entre cinco pueblos y al que se acercan para la compraventa de bienes, los habitantes del lugar. La mayoría son Intha (hijos del lago), pero también Shan, Pa-o y otras etnias conviven en los numerosos pueblos, a lo largo de los más de veinte kilómetros de longitud del lago.

Pronto debemos volver a la barca, para dirigirnos a la próxima parada de esta excursión: la pagoda Hpaung Daw Oo. Donde se guarecen cinco bustos dorados, estas imágenes de Buda engordan año tras año, a medida que los feligreses les van pegando hojas de oro. Durante el festival anual, celebrado entre los meses de septiembre y octubre, cuatro de estas figuras navegan en una pagoda flotante, pasando una noche y un día en cada pueblo en procesión. Una exposición fotográfica en este templo, relata la historia de cuando solían ser cinco, las imágenes transportadas en las festividades. Hasta los años 1957 y 1965, cuando el hundimiento de la pagoda flotante en la que viajaban de pueblo a pueblo, resultó en la pérdida de una de las imágenes que, misteriosamente, reapareció días más tarde en el monasterio representada con algas. Después de este suceso, decidieron llevar a las celebraciones, sólo las cuatro imágenes que quedaron a bordo.

Sin evitar la parada para almorzar en un restaurante para turistas y picar una ensalada de patata cruda con cacahuetes, reanudamos la excursión con una visitas obligadas a los talleres de artesanía locales. A pesar de su intención comercial, es interesante ver como elaboran la orfebrería, los textiles con seda del tallo de la flor de loto originaria del lago, o tratar de intuir, sin éxito, el aroma a vainilla y otros sabores del tabaco artesanal.

Antes de la marcha del sol, la gente retorna a flote o por las callejuelas de tablones a sus hogares. Las madres y familiares de niños y niñas, aguardar en una barca a que abran las puertas de la escuela. Mientras los pescadores de algas, recogen del fondo, no tan profundo, los últimos montones, para cargarlos en su batel que, apenas un par de centímetros, evitan de ser hundido. En estos terrenos pantanosos, hay una importante actividad agraria, entre sus canales, se esconden largos pasillos de jardines flotantes. El patrón nos invita a empaparnos las zapatillas, con un salto a estas alfombras de cultivos.

Me ensimismo con la puesta de sol, perpleja e inundada, una vez más, por ver a poblaciones persistir rodeadas de agua, sin que esto sea un inconveniente del día a día, sino su fundamento. He de desembarcar y poner los pies en el suelo, para volver al albergue, donde recobro fuerzas  para el largo camino que empieza mañana, mientras escribo esta carta.

Boga y boga en el lago Inle, Myanmar, 2012

Boga y boga en el lago Inle, Myanmar, 2012