Carteles de Bollywood, el souvenir de la India

Bollywood posters cabecera

Bollywood, del juego de palabras entre Bombay y Hollywood, es el nombre dado a la industria cinematográfica india ubicada en Mumbai, cuyas películas son un componente fundamental de la cultura popular del subcontinente indio.

Los carteles se empezaron a utilizar como soporte publicitario para el cine de Bollywood y clásico indio en los años 20. Estas piezas extraordinarias reflejan un estilo kitsch con una explosiva mezcla de colores. Son piezas únicas que han pasado a decorar numerosos hogares con su explosiva fusión original, como una obra para coleccionistas de antigüedades y arte retro, cinéfilos, amantes del arte y diseñadores curiosos.

Puedes ver una muestra de una cincuentena de antiguos carteles de películas de Bollywood y cine clásico indio de los años 50 a los 80, en este blog: https://travelmemorabilia.wordpress.com/

Si te interesa adquirir alguna de estas piezas únicas de cine de Bollywood, ponte en contacto con nosotros aquí. o síguenos en Facebook.

Tony Gatlif: “Indignez-vous!”

tonygatlif

Encuentro con Tony Gatlif en el teatro Artistic Athévains en París, con la proyección de su documental sobre la obra de Stéphane Hessel (¡Indignaos!, 2010).

El talento del cineasta Tony Gatlif (Gadjo dilo, Exils) retrata de una manera instintiva y poética el mensaje de Hessel: La necesidad de la universalidad de los derechos humanos fundamentales y la efectividad a través de una justicia internacional. La facultad de alineación, frente a la indiferencia, contra la productividad y la mundialización económica que ponen en peligro a la humanidad, como portadoras de violaciones de los derechos de las personas, amenazando valores como la ética, la justicia y el equilibrio durable, que incluso pueden llevar al planeta a ser inhabitable.

Tras la proyección de su película documental ayer, Gatlif explicó: “Necesitaba hablar con Hessel y los actores de este movimiento en España, Grecia, Francia y otros muchos países, para entender qué estaba pasando en este momento, en un ámbito internacional”. Su compromiso transfronterizo, le ha llevado esta vez a un documental intuitivo sobre el panfleto best-seller de Hessel, quien participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, y recita en la cinta el ensayo que publicó a sus 93 años de edad, llamando a la insurrección pacífica: “resistir es crear, crear es resistir”.

El encuentro concluyó con un debate posterior en el que se resaltó la necesidad de especificar el modo de conseguir el cambio, además de la idea gandhina de la no violencia, a través de un movimiento social, aprovechando la interconectividad y todos lo medios a su alcance, así como la necesidad de una prensa independiente. “Con una simple mirada alrededor, encontrarán testimonios de personas en situaciones difíciles” nos advierte este poético docu-libro. Gatlif remarcó el sentido de la urgencia cuando presentó este documental en el canal ARTE: “es una cuestión de ética y compromiso, donde hay voluntad, hay camino”.

Vietnam en el cine

El relato hollywoodiense, desde el punto de vista del invasor, ha destacado en numerosas ocasiones los horrores de la guerra entre Vietnam y los Estados Unidos (1964-1975) con clásicos como Apocalypse Now (Coppola, 1979), Platoon (Stone, 1986) y Full Metal Jacket (Kubrick, 1987).

Sobre la época anterior, en Indochina (Regis Wagnier, 1992), desde una perspectiva colonialista, se relata la historia de una heredera de una plantación de caucho y de su hija adoptiva, en los últimos años de la colonización y de la rebelión comunista contra Francia. La guerra, su amor por un mismo hombre y el fin de la Indochina Francesa, les hará recorrer Vietnam por caminos opuestos, desde Saigón a la Bahía de Halong.

La película El olor de la papaya verde (1993), del director vietnamita Anh Hung Tran, muestra la situación de la mujer en el Saigón de los años 50, a través la vida de una niña empleada como sirvienta en el seno de una familia de la ciudad.

Bahía de Halong, Vietnam, 2012.

Bahía de Halong, Vietnam, 2012.

En lugar de palomitas

Mientras los menos escrupulosos pueden abrir el apetito con una fritanga de insectos; ningún viajero cinéfilo debiera resistirse al verdadero lujo asiático: la fruta. Una ensalada de papaya verde para evocar Vietnam, o volver con el paladar a Myanmar, con un zumo de aguacate; y a Tailandia, al saborear la fruta del dragón. Por parafrasear a Eliane en Indochina: poca comparación merece la insulsa manzana, con el sabor del mango.

Prácticas de deporte en bucle

El pomposo acto inaugural del pasado domingo consiguió exaltar el orgullo patriótico de los naturales y dejó en el olvido los resultados discordantes que dejaron en evidencia la ineficiente gestión del Comité Organizador de los Juegos de la Commonwealth. No se sabe adonde fueron a parar los fondos en este país que carece de un sistema efectivo para librarse de la corrupción.

El comienzo de este evento ha despertado el espíritu deportivo en mi colonia. Al ahora populoso parque acuden mis convecinos para el ejercicio temprano. Animada por el agradable clima postmonzónico*, me sumo a esta sana costumbre social, incorporándome al desfile de la senda circular, con paso ligero. Frente a mí se sucede una secuencia monótona de personas: una pareja dando zancadas miméticas al compás, una señora que ha aparcado el bastón aprovechando la vitalidad que le regala el comienzo de un nuevo día, un hombre en marcha con las piernas arqueadas y un vigoroso balanceo de brazos. Y mientras, en el verde que éstos circundan, un grupo de niños se esparce alrededor de los columpios, una figura ejecuta estiramientos con los brazos extendidos hacia el cielo y las palmas en paralelo, y un anciano decrépito presencia toda la escena sosegado desde un banco.

Aretha consigue acelerar mi paso con su eterno hit de los sesenta, diviso en la distancia una mujer corpulenta que calza deportivas pero viste un kurta que le traba el movimiento. Con poco esfuerzo consigo sacarle ventaja, “respect!”, es mi grito triunfal interior por la hazaña. Surgen y se entrecruzan pensamientos en mi cabeza sin correlación. Recuerdo la película que vi anoche, una producción argentina-española “Kamchatka”, me quedé dormida antes de llegar al final, cuando el papá de Harry, hijo mayor de una familia escondida durante la dictadura en la Argentina, canta “zafarrancho de combate”. A menudo me quedo dormida a mitad de las películas, lo que suelo lamentar, ya que me obliga a ver el desenlace desligado de la trama y provoca que la magnitud del efecto emotivo que se va creando con el desarrollo de la historia se reduzca notablemente. Así dejé a la periodista afgana Nafas de camino en busca de su hermana, a un día del eclipse de sol, en la película “Kandahar”.

Paul Simon y McCartney alegran mi ritmo con I’ve just seen a face. Me pregunto qué habré soñado hoy. Hace tiempo que no recuerdo estas revelaciones del inconsciente, ni siquiera en los días que se me quedan cortos.

El hombre que continúa con su marcha enérgica se vuelve a cruzar por mi camino y yo, con toda la parsimonia india, salgo de la vereda inadvertida y emprendo la vuelta a casa.

*Las nubes se fueron y destaparon el sol, cuyos rayos junto con la suave brisa componen una temperatura, simplemente, perfecta.

Parque en Defence Colony, Nueva Delhi, 2010

Parque en Defence Colony, Nueva Delhi, 2010

Publicada el 6 de octubre de 2010 en Escritos de un año y medio en la India